Últimamente estoy encontrado a Pepe "el Sardina" irresistible.
Verlo y escucharlo en directo en la Venta Álvaro en aquella noche de fiesta tranquilita del último mes de abril; escuchar su cante portentoso en la retransmisión de Radio Pinomar, el domingo pasado; y ahora, verlo con su panda infantil en el Bar Cabra, en el año 1988 o 1989, tan pletórico, tan joven, tan... ¿amenazador? -ved como le canta la primera copla al que luego sería su yerno-, hace con la Porverita lo que consigue con todas las cámaras de fotos: que me quede fija y sin respiración, esperando ver por donde sale este "genioyfigura".
Parece que le está diciendo al jovencísimo Oño -Antonio Ternero- "o te casas con mi Mari o nos medimos las caras ahí afuera!!!". Recuerdo ahora lo que me contó el propio Antonio, que de niño se escapaba por esos Montes con su bicicleta, hasta que su padre -violinista de Montes- harto de las escapadas de su hijo, le quitó los tornillos a la bicicleta del joven Antoñito, y le propuso un intercambio: aprendes a tocar el violín, y cuando lo hagas, te devuelvo los tornillos. Así empezó la carrera violinera del leader de la panda de Los Montes de Guadalmedina, y antes de esta infantil panda de El Sardina:
Ahora los deberes: la Porve sólo reconoce a Pepe "El Sardina", a Antonio Ternero y a la Mari (cantando). Bueno, también está Quinito en una esquinita, a la izquierda, al principio del vídeo ¿Qué fiesteros de esta panda me podéis presentar e identificar? ¿Qué significó el Bar Cabra -¿era de Antonio El Cabra?- en aquellos años finales de la década de 1980?
Os dejo con la panda de Oño y de El Sardina.. en el año 2011, en Antequera.
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2 comentarios:
El de la esquinita, es-quinito.
Otros que aparecen en el entorno de la panda son : “Cachín” que coge la varilla final; “mascarita” padre; la hija de El Luiso y el marido; la de Palomillo; Isabel Cuenca, madre de Rocío; también aparece José Salazar, del Coto Tres Hermanas.
Tocando están : violín el “Oño”; guitarras: Rocío (canta), el “Chirri”; no recuerdo o identifico a dos guitarras (Chico y chica). El pandero lo toca María del Mar (Mari), el “Sardina” y otro niño, que ya será un hombre, y me temo que no siga en la Fiesta. De lo que se ve de los platilleros, creo que el que canta es Dani (¿?) , nieto del gran Palomillo, y que también pasó a la “reserva”. Cantando se ve a Loli, la otra hija de “El Sardina”.
Respecto al Bar de “El Cabra” me comenta Bernardo Cuenca, alcalde de la panda de los Montes durante muchos años y pieza clave en el desarrollo actual de esta empresa nuestra de la Fiesta e informador informadísimo a explotar, y confirma que el bar existía como tal y se aprovechó para usarlo de sede de la peña de El Puerto cuando hubo algún problema con la primitiva. Al final dos locales y ninguna peña.
Ahí van los datos. Gracias a todos los que están ofreciendo estas grabaciones; hace un año este nivel de colaboración era impensable. Mi homenaje a aficionados tan desinteresados.
Con permiso aunque no se refiera a la entrada exactamente.
Este fin de semana también ha sonado por los cuatro costados y algo habrá que decir. “Finde” con votaciones municipales; que nos pille confesados. La Fiesta mira el tema político de reojo; como con miedo, como con interés. Más de lo primero que de lo segundo.
La jornada de reflexión cada cual la llevó a cabo como encartó, y a mí me encartó y me encantó. Escenario las ventas Boticario y Galwey, fiesteras por tradición. Un miembro infantil de la panda Arroyo Gálica celebraba su 1ª comunión y la panda le regaló la sorpresa de aparecer a entregarle un lazo bordado para su sombrero. El día estaba rebosante de luz; el atrezo un fondo de pinos que en su tiempo plantaron algunos fiesteros y un cielo azul Málaga. Tan agradable que incitaba a la molicie casi más que al esfuerzo de tocar; pero eso cambió al primer acorde de afinación. Tras dar cuenta del arroz y unas luchitas de recuerdo a la mujer del ventero Pepe Santiago, auténtico aficionado, la comitiva se desplazó para llevarle la ilusión a unos ojos que contagian felicidad sencilla y pura, y agradecimiento de corazón indescriptible. La aparición de la panda, bandera en ristre con el lazo colgado, “encendió” de una especie de aura aquel cuerpecillo, “el principito”, que en su puesta de largo no daba crédito a lo le parecía irreal. Se comportó con la dignidad de un avezado anfitrión. Saludó a cada uno y le faltó tiempo para coger unos platillos y cantar. Muy a menudo llamo la atención sobre las promesas que vamos encontrando en este mundillo, pero es que son increíblemente buenos. Será mejor de lo que la mayoría. Tiene la suerte de contar con un hermano auténtico fiebre y de unas cualidades innatas. Para colmo le regalaron un violín. Me apresuré a darle algún consejo y así presumir algún día de que fue alumno mío (reverso de la anécdota del organillero que se autotituló alumno de Paganini porque éste le insinuó tocara más rápido).
Un buen rato duró la fiesta que después continuó cada uno donde le pareció. Había donde escoger en Venta Álvaro y en la peña Los Verdiales.
Al día siguiente en el parque de Málaga.
Reflexión hecha nos fuimos al parque a pasar un buen rato con la panda de Parauta. Ávidos, empezaron media hora antes de lo previsto por si alguien dudaba de su aguante. Cumplieron como veteranos; buen progreso en todos los conceptos. Promesa de panderero nuevo; y de violinero , y. . .¡ bien por los serranos ! No es de extrañar lo solicitado que están. El variopinto público que allí se da cita supo agradecer tanta entrega. También se pasaron media hora sobre el horario. Hay verdadera afición. ¡ Ah ! se me olvidaba : el bailaor casi para quitarse el sombrero.
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