sábado 18 de junio de 2011

Diario de un viaje por la Axarquía (17.6.2011)

Bueno... abriendo el correo, me entero de que el programa de "Callejeros" de la cadena Cuatro que tanto esperaba, se emitió ayer, y yo no lo vi porque andaba de visita por las escuelas de verdiales de la Axarquía -el Borge y Almáchar.

La verdad es que no lo lamento, pues según me cuentan, después de convocar a los fiesteros y alumnos de la Escuela de los Montes de Málaga, los reporteros de Cuatro, que llegaron con tres horas de retraso, han montado un programa en el que salen unos escasos dos minutos de la venta Álvaro, y los verdiales están casi desaparecidos. Es cierto que el programa no iba de verdiales, pero tanto esfuerzo para tan poca renta, da un poquito de pena.

Enlace a los segundos dedicados a la Venta Álvaro.

Enlace al programa completo de Callejeros.

Yo confío en que con el metraje que grabaron y no utilizaron, se animen a dedicarle un programa entero a la Fiesta de Verdiales, pero esta vez "en serio". Creo que se puede pedir en la página web del programa. Voy a hacerlo un día sí, y otro también.

A otra cosa.

Como estoy todavía con la pilas cargadas y con ganas de escribir, os voy a contar algo de lo vi ayer, y algunas informaciones verdialeras que no encontré en la página de la Federación.

Me estoy alojando en Moclinejo, porque cuando decidí el viaje, los hoteles del Rincón ya estaban llenos, y no lo lamento: de momento no me he salido en ninguna curva, y la vista del mar desde el hotel es espectacular.

Casi recién bajada del coche, tenía ya un plan verdialero: visitar los ensayos o escuelas de verdiales de El Borge y de Almáchar, y me encantó. Yo no sé porque me gusta tanto ver los ensayos de los niños, gente joven y talludita que se animan y apuntan a esto de hacer la fiesta de sus mayores.

Aunque tanto en El Borge, como en Almáchar los grupos de aprendices estaban algo mermados por las celebraciones y excursiones del final de curso, lo pasé muy bien. La Porve, va de sorpresa en sorpresa, cuando se encuentra a Rafalito (de Arroyo Conca), sin su laúd, en el Borge dando clases de fiesta de Montes. Allí escuche el cante natural de mi tocaya, Milagros, que está muy requetebien. También, mi "beatriz" en estos "infiermos" axárquicos -hacia mucho calor-, el Niño de la Puerta Ancha, se arranca a cantar por verdiales la mar de bien, y hoy creo que lo voy a ver bailar, con la panda de Benagalbón en Moclinejo -a las 13 horas. También me ha regalado un cestillo de brevas y de moras de árbol -la primera vez que las veo y pruebo: las moras del moral, no las brevas de la higuera!
En el Borge, me enteré de que el sábado, 25 de junio, a partir de las 21.30 horas, va a celebrarse el IV Festival de Verdiales El Borge, con la presencia de las pandas de Arroyo Conca, Jotrón y Lomillas, y la 1ª de El Borge -¿es que hay más de una?
Como no puedo poneros el cartel del Festival de El Borge, os pongo un cartel del 1er Concurso de Verdiales del año 1981 -una antigüedad- que me encontré en la escuela:


Ya veis... la agenda verdialeras de finales de junio está cada vez más ajetreada.

Después del Borge, un recorrido por las cuestas y callejuelas de Almáchar: un pueblo sorprendente y maravilloso, porque estando tan alejado de los atareados núcleos urbanos, muestra un talante y una actividad cultural que no remite al pasado, sino a un futuro expléndido y prometedor. Yo tenía la impresión de seguir estando en un barrio -lindo y cuidado- del extrarradio de una gran ciudad muy viva. ¿De dónde ha salido esta tribu malagueña que tiene acento propio?

La escuela de Almáchar, aunque también mermada por las fechas, me dio una impresión buenísima: por el profesorado entusiasta, la mezcla de edades y sexos, la afición, y las dos paisanas mayores que se están atreviendo a cantar -y enseñar a las chicas- como cantaban los viejos del lugar. Un momento inolvidable.

Cuando se despidieron de los ensayos... a la peña flamenca, a echar un rato bueno de cante, con los primos Adolfos, Curro, Vicente... y el muchacho de la guitarra que va a entrar en el conservatorio. ¡Ole, con ole y olé!!!

Cuando me devolvieron al hotel, caí redonda en la cama, pero aún pude escuchar la ruidosa verbena que se celebraba en las proximidades, y el coro "perruno" que estuvo cantando toda la noche. Tanta fiesta, los tenía muy alterados.

En fin.... los sonidos y los bichos del campo. ¡Qué la vamos a hacer!